Una dieta baja en residuos limita la cantidad de fibra y de otros alimentos que no se digieren y permanecen en el colon. Su objetivo es reducir el volumen y la frecuencia de evacuaciones, permitiendo que el sistema digestivo descanse y se recupere. Este tipo de dieta se utiliza especialmente después de una intervención quirúrgica, durante los brotes de enfermedades como la diverticulitis, la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, así como antes o después de procedimientos en el colon.
“Residuo” se refiere a los alimentos no digeridos, la fibra y otras sustancias que permanecen en los intestinos y se eliminan en las heces. Esta dieta suele ser a corto plazo y bajo supervisión médica.
Al limitar los residuos, esta dieta ayuda a aliviar las molestias abdominales, reducir los gases y la hinchazón y prevenir las obstrucciones intestinales. Suele recomendarse cuando el intestino necesita un descanso, pero no se considera como un tratamiento nutricional a largo plazo.