Una fisura anal es un pequeño desgarro en el revestimiento del ano provocado normalmente por la evacuación de heces duras o voluminosas. Estas fisuras pueden provocar dolor, sangrado y molestias durante o después de la defecación. Aunque son frecuentes y suelen curarse por sí solas, pero las fisuras anales pueden requerir tratamiento médico.
Las fisuras anales pueden afectar a personas de todas las edades, incluyendo infantes, y a menudo se confunden con hemorroides. La fisura suele producirse en la línea media posterior del ano, donde el flujo sanguíneo es menor y la cicatrización suele ser más lenta.
Aunque las fisuras anales no son peligrosas, pueden ser muy dolorosas y afectar la calidad de vida. Si el desgarro no se cura en 6 a 8 semanas, se considera crónico y puede estar asociado a espasmos musculares subyacentes que dificultan la cicatrización. La identificación y el tratamiento a tiempo pueden prevenir síntomas prolongados y reducir la necesidad de procedimientos invasivos o quirúrgicos.
No siga sufriendo.