La vesícula biliar es un pequeño órgano situado debajo del hígado, cuya función principal es almacenar bilis producida por el hígado. Este almacenamiento es esencial, ya que cuando se recibe un estímulo adecuado (normalmente el consumo de carne o grasas), se estimula la liberación de bilis, un fluido digestivo que ayuda a descomponer y absorber las grasas alimentarias. La enfermedad de cálculos biliares, también conocida como colelitiasis, se refiere a la presencia de uno o más cálculos en la vesícula biliar. Los cálculos biliares son depósitos endurecidos que suelen formarse cuando existe un desequilibrio en las sustancias que componen la bilis, lo que conduce a la formación de cálculos que pueden variar de tamaño, desde pequeños granos a grandes piedras capaces de llenar toda la vesícula biliar.
La mayoría de las personas diagnosticadas con cálculos biliares son asintomáticas y se detectan incidentalmente durante estudios de imagen realizados por otros motivos. Sin embargo, aproximadamente el 10% de los pacientes pueden desarrollar síntomas en un plazo de 5 años, y alrededor del 20% en un plazo de 20 años tras el diagnóstico. Es importante reconocer que los síntomas causados por los cálculos biliares pueden ser tanto crónicos como episódicos, lo que se conoce como cólico biliar. La enfermedad por cálculos biliares es frecuente y puede causar complicaciones graves como colecistitis (inflamación de la vesícula biliar), obstrucción del conducto biliar y pancreatitis si no se trata.