El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno común que afecta al sistema digestivo y se presenta en aproximadamente el 5–10 % de la población. Las personas con SII tienen un colon más sensible y reactivo de lo habitual, que responde de manera exagerada a estímulos que no causarían molestias en la mayoría de la gente. Se cree que esto se debe a una alteración en la comunicación y regulación entre el intestino y el cerebro, a través del sistema nervioso, en ambas direcciones (del intestino al cerebro y del cerebro al intestino). Los conflictos emocionales y el estrés pueden desempeñar un papel importante y exacerbar los síntomas.
El SII es una enfermedad crónica. Esto significa que puede durar mucho tiempo o aparecer y desaparecer con el tiempo. Se trata de un problema de por vida que hay que tratar. Aunque sólo un pequeño número de personas con SII presentan síntomas graves, puede ser una condición muy frustrante con la que vivir. Aunque el SII puede tener un gran impacto en su vida cotidiana, no aumenta el riesgo de cáncer colorrectal.
La causa del síndrome del intestino irritable se explica por una combinación de múltiples factores que pueden variar en cada individuo. Se ha observado que ciertos factores pueden desencadenar episodios en personas susceptibles:
Si experimenta alguno de estos síntomas, puede indicar una condición más grave, como el cáncer de colon.
Si sospecha que padece de síndrome del intestino irritable, es importante que acuda al médico para asegurarse de que sus síntomas no están causados por ninguna otra enfermedad, como diverticulitis, enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía (una intolerancia inmunológica al gluten) e intolerancia alimentaria, como la intolerancia a la lactosa.
La evaluación incluye:
El SII puede controlarse con éxito mediante tratamientos adaptados a cada persona. Existen buenos tratamientos que pueden mejorar los síntomas y la calidad de vida.