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Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)

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¿Qué es la ERGE?

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es una condición crónica en la que el ácido del estómago regresa con frecuencia al esófago, causando irritación. El reflujo del contenido ácido puede ocurrirle a cualquier persona, pero se considera una enfermedad cuando provoca síntomas frecuentes o graves, o cuando daña el esófago, la faringe o las vías respiratorias. Normalmente, una válvula muscular situada en el extremo inferior del esófago, llamada esfínter esofágico inferior, impide que el ácido del estómago ascienda al esófago. En la ERGE, esta válvula se relaja con demasiada frecuencia y permite que el ácido suba al esófago. La presencia de una hernia de hiato (el deslizamiento de una porción del estómago hacia el tórax) también se asocia con frecuencia con esta enfermedad. 

Hombre con reflujo gastroesofágico
¿Por qué es importante?

La ERGE es un trastorno digestivo común que afecta a millones de personas en todo el mundo y que afecta hasta a 20-30% de los adultos en Estados Unidos. La ERGE persistente no tratada puede provocar complicaciones como esofagitis, estenosis esofágica y esófago de Barrett, lo que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de esófago.

enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)

Signos y síntomas

  • Ardor de estómago (sensación de quemazón en el pecho)
  • Regurgitación de alimentos o líquidos ácidos
  • Dolor de pecho
  • Dificultad para tragar
  • Tos crónica
  • Ronquera o dolor de garganta

Factores de riesgo

  • Hernia de hiato
  • Embarazo
  • Fumar
  • Ciertos medicamentos (por ejemplo, medicamentos para el asma, antihistamínicos)
  • Ingerir mucha comida y acostarse justo después de comer.
  • Sobrepeso u obesidad
  • Picar algo cerca de la hora de acostarse
  • Consumir bebidas como el alcohol, las bebidas gaseosas, el café o el té.

¿Cómo se diagnostica la ERGE?

  • Combinación de historial clínico/revisión de síntomas y respuesta al tratamiento antiácido.
  • Endoscopia - La esofagogastroduodenoscopia, o endoscopia superior, es un procedimiento que permite la visualización directa de la parte superior del tubo digestivo, que incluye el esófago, el estómago y el duodeno (la primera porción del intestino delgado). Durante este procedimiento, se introduce por la boca un tubo fino y flexible denominado endoscopio -equipado con su propia lente y fuente de luz- y se hace avanzar hasta el principio del intestino delgado. Suele utilizarse para ayudar a los médicos a evaluar síntomas como dolor abdominal superior persistente, náuseas, indigestión, vómitos y dificultad para tragar. También es una prueba excelente para identificar y tratar el origen de las hemorragias del tracto gastrointestinal superior. Durante la endoscopia pueden tomarse pequeñas muestras de tejido, conocidas como biopsias, utilizando herramientas especiales que se introducen a través del endoscopio. Estas biopsias se envían a un laboratorio para su análisis microscópico, lo que permite un diagnóstico más preciso de diversas afecciones. Una preparación adecuada es crucial para el éxito del procedimiento.
  • Monitoreo ambulatorio del reflujo ácido (pH): El nivel de ácido en el esófago puede medirse durante un periodo de 48-96 horas fijando una cápsula (Bravo) al esófago tras completar el examen endoscópico.
  • En ocasiones, puede requerir pruebas adicionales como manometría esofágica.

Opciones de tratamiento

  • Tratamiento no farmacológico:

Cambios en el estilo de vida se consideran cambios fundamentales e incluyen:

  • Pérdida de peso 
  • Evitar las comidas al menos 3 horas antes de acostarse 
  • Mantener una buena higiene del sueño 
  • Elevación de la cabecera de la cama. 
  • Evite fumar
  • Aunque la modificación de la dieta mediante la eliminación de chocolate, cafeína, alimentos picantes, alimentos grasos, fritos, cítricos y bebidas carbonatadas en la ERGE es controvertida, debe considerarse si se asocia con los síntomas experimentados por el paciente. 
  • Medicamentos: La terapia médica está indicada en pacientes que no responden al tratamiento no farmacológico. El tratamiento farmacológico puede incluir medicamentos disponibles sin receta o de prescripción médica.
  • Cirugía: Las medidas quirúrgicas para prevenir el reflujo pueden considerarse si los pacientes no responden a la terapia médica, experimentan efectos secundarios de la terapia médica o desean interrumpir el tratamiento médico a largo plazo. El objetivo de la técnica quirúrgica es mejorar la barrera natural entre el estómago y el esófago, evitando que se produzca el reflujo ácido. Se recomienda consultar tanto a un gastroenterólogo como a un cirujano antes de tomar esta decisión.