La disfagia es el término médico para referirse a la dificultad para tragar. Normalmente, la deglución (el tragado) requiere el esfuerzo coordinado de muchos músculos de la boca, la garganta (faringe) y el esófago para poder tragar los alimentos o líquidos. El acto de tragar suele dividirse en tres fases:
Cuando este proceso se interrumpe, puede resultar difícil trasladar alimentos o líquidos desde la boca hasta el estómago. La disfagia puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente entre los adultos mayores. Aunque la disfagia puede estar asociada a comer demasiado rápido o no masticar suficientemente bien, podría indicar una condición más grave que requiera atención médica.
Disfagia orofaríngea: Dificultad para iniciar la deglución debido a la debilidad de los músculos de la garganta.
Disfagia esofágica: Dificultad para desplazar los alimentos a través del esófago hasta el estómago.
Achalasia Afección poco frecuente en la que los músculos de la parte inferior del esófago no se relajan correctamente y se pierden los movimientos ondulatorios normales del esófago que empujan los alimentos hacia abajo.
Espasmo esofágico - Contracción anormal, descoordinada e involuntaria de los músculos esofágicos, más comúnmente del esófago distal.
Estenosis esofágica - Estrechamiento anormal (estenosis) que bloquea grandes trozos de comida. Las estenosis pueden estar causadas por tejido cicatricial secundario a enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), esofagitis eosinofílica, medicamentos, radiación o ingestión de sustancias cáusticas.
Tumores esofágicos - La presencia de tumores en el esófago puede dificultar la deglución.
ERGE - La exposición crónica al ácido provoca lesiones en la mucosa y cicatrización fibrótica, lo que da lugar a un estrechamiento del esófago.
Esofagitis eosinofílica - Reacción inmunitaria crónica, normalmente a alérgenos alimentarios o ambientales, que provoca inflamación esofágica.
Esclerodermia - enfermedad crónica y autoinmune caracterizada por endurecimiento de los tejidos, como la piel y los órganos internos, incluyendo el esófago.
Trastornos neurológicos- Algunos trastornos como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson o la distrofia muscular pueden causar disfagia.
Daños neurológicos - Los accidentes cerebrovasculares y las lesiones del cerebro y la médula espinal pueden afectar a la capacidad de tragar.
Divertículo de Zenker - Pequeña bolsa que se forma en la garganta y puede acumular alimentos. Puede provocar dificultad para tragar, mal aliento y tos o carraspeo excesivos.